Son muchas las personas que tras someterse a una cirugía de la obesidad (Bypass gástrico, una gastrectomía tubular..) creen que pueden comer de todo, y esto es un error.
¿Dirías que en España nos alimentamos adecuadamente? La respuesta es que NO. A pesar de que tenemos un Patrimonio Inmaterial de la Humanidad como es la Dieta Mediterránea, las cifras de sobrepeso y obesidad nos aclaran que la Dieta Mediterránea se ha convertido para muchos hogares en un concepto, sobre el cuál todos creemos que lo llevamos en el ADN como «Marca España» aunque nuestros datos Metabólicos dicen otra cosa.
Según datos de 2023 de la SEEDO (Sociedad Española de estudio de la Obesidad), actualmente en España un 19% de población adulta padece obesidad y un 37% tienes sobrepeso. Es decir más del 50% de la población padece entre sobrepeso y obesidad, y estos datos no mejoran ni siquiera en la población infantil dónde hasta un 40,6% de los niños y niñas presentan exceso de peso, según los datos presentados del estudio ALADINO 2022 situando a España a la cabeza de Europa en cuánto a la tasa de sobrepeso y obesidad.
Con estas cifras encima de la mesa, la realidad es que nuestros gobernantes parece que estos datos no son lo suficientemente importantes eporque a priori, no parece que la gente muera de obesidad, o porque esté un poco más «rollizo de lo esperado» pero parecen olvidar que el sobrepeso y la obesidad traen de la mano un elenco de enfermedades q (unas 200 enfermedades, como la diabetes) que elevan sin control el gasto sanitario hasta unos 1950 millones de euros al año, por lo que no parece una broma.
En este sentido, de un tiempo a esta parte la definición de obesidad ha cambiado, e incluso la forma en la que muchos facultativos la ven hemos pasado de la gente » engorda porque come mucho» a entender que la obesidad es una enfermedad crónica, compleja, multifactorial y QUE NO DEPENDE DE LA VOLUNTAD DEL INDIVIDUO. Tratar de ver la obesidad como una enfermedad única es un error, y es que la obesidad no es más que la punta del iceberg, es una enfermedad del tejido graso en el que a medida que se gesta van apareciendo múltiples enfermedades o disfunciones que la acompañan y que inciden de manera negativamente en el estado de la salud.
Son muchas las personas que condicionadas por el entorno, las condiciones económicas o bien sea por sus hábitos alimentarios desde su primera infancia y/o adolescencia fueron bebés «grandes», niños con sobrepeso o incluso obesos y ya en la adolescencia la situación no hijo más que empeorar, factores que si no cambia el contexto pueden predisponer a que el niño con sobrepeso se convierta en un adulto con obesidad. He de reconocer que la industria alimentaria ha hecho un trabajo de joyería fina, logrando convencer a madres de generaciones enteras para que sus niños dejaran de comer comida, y pasaran a comer productos alimentarios. Acto que sin duda tuvo y tiene un impacto más que reseñable en la relación de esta persona con la comida, ya que son productos que tienen un impacto directo sobre las sensaciones de hambre y saciedad, e incluso las sociedades científicas han sido cómplices de este hecho, avalando sin necesidad el consumo de productos malsanos aunque sea de forma ocasional no han mecho más que «blanquear el problema».
Estos predisponentes hacen que el joven crezca sin un gusto por la comida de verdad (las verduras no tienen sabor) y por ende necesita abastecerse de productos hiperpalatables. Una vez ha constituido su dieta según la industria, decide una vez más que debe «ponerse a dieta» nuevamente con esos productos sin sabor… y empieza a meterse en una espiral de restricción y sobreingesta. Este joven cuándo sea adulto ya cansado de su exceso de peso y con un metabolismo bastante refractario a la restricción calórica decide abandonarse . ¿te has encontrado con personas con una obesidad más que palpable y que parecen que siempre están a dieta? bajan y luego tienen un efecto rebote… y vuelta a empezar y que ya llegan a un punto que se encuentran exhaustas de no obtener resultados? Ahí se está gestando una futura persona obesa a la que la restricción calórica dejará de tener el efecto deseado.
Y es que entre los criterios para ser candidato a someterse a una cirugía de la obesidad encontramos:
Qué criterios debe cumplir una persona para someterse a una cirugía de la obesidad?
- IMC ≥ 40 kg/m²: Candidatos por el simple criterio del peso, con o sin enfermedades asociadas. [, 2]
- IMC 35 – 39.9 kg/m²: Candidatos si presentan al menos una comorbilidad mayor relacionada con la obesidad. Las principales son:
- Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2).
- Hipertensión arterial difícil de controlar.
- Apnea obstructiva del sueño (SAHOS).
- Enfermedad del hígado graso asociada a disfunción metabólica (MASH/NASH).
- Dislipidemia grave o enfermedad cardiovascular.
- Osteoartrosis grave en articulaciones de carga (en menores de 60 años). [1, 2, 3, 4, 5]
- IMC 30 – 34.9 kg/m² (Obesidad Grado I): La Guía GIRO de la SEEDO contempla la cirugía metabólica en este rango si el paciente padece Diabetes Tipo 2 con mal control glucémico, tras fracasar el tratamiento médico y farmacológico convencional.
- Fracaso de tratamientos previos: Haber intentado perder peso formalmente mediante cambios en el estilo de vida, dieta y fármacos anti – obesidad bajo supervisión médica, sin resultados sostenibles.
- Ausencia de causas secundarias: Exclusión de enfermedades endocrinas no tratadas que provoquen la obesidad de forma directa (como el Síndrome de Cushing o hipotiroidismo descontrolado).
- Edad: Generalmente indicado entre los 18 y los 65 años, aunque las guías actuales de la SEEDO permiten evaluar de forma personalizada a adolescentes seleccionados y a adultos mayores si el beneficio supera los riesgos. [1]
- Estabilidad psicológica: Ausencia de trastornos psiquiátricos graves descompensados, depresión severa activa o adicciones a sustancias (alcohol o drogas).
- Comprensión y adherencia: El paciente debe comprender que la cirugía es una herramienta y no un milagro. Debe tener la capacidad cognitiva para entender los riesgos y firmar un compromiso de seguimiento médico, nutricional y suplementario de por vida.
En este encuadre se encuentran estas personas son candidatas a someterse a una cirugía de la obesidad, y es que la SEEDO considera la cirugía para este tipo de pacientes la solución más adecuada para ellos.
Es importante asegurarse que el paciente conoce los riesgos de la intervención y explicarle que dicho proceso no es más un tratamiento coadyuvante, y que después del proceso quirúrgico, comienza el cambio de hábitos.
Y es que , si no se cambian los hábitos y los etilos de vida de forma definitiva el peso de forma natural e tenderá a aumentar y más aun en una sociedad donde la posibilidad de comer productos malsanos es más asequible que comer productos saludables, dónde no se legista para para evitar que en la comida se añadan aditivos «para no poder parar de comer» y donde el ocio ha pasado de los deportes de equipo a los equipos de videojuegos a través de la X-Box.
En este marco obesogénico. los trabajos, tampoco se libran, cada vez la digitalización hace su incursión y limita la mano del hombre manteniéndolo sentado en su mayoría. Pues buen con todo este coctel al que por cierto no le hemos sumado la parte emocional que agrava todo este contexto, tenemos un individuo que con el paso de los años ha ido aumentando al año una media de entre 5.-7 kilos que a lo largo de 10 años se han convertido en 70 kilos de más.
Estas personas muy posiblemente hayan hecho todas las dietas más restrictivas a lo largo de los años sin lograr un éxito sostenible, y reganando después de cada proceso más peso del que partía inicialmente. Si los años siguen pasando en consulta ya nos encontramos con personas que tienen desreguladas sus señales de hambre y saciedad, con mucha dificultad de movimiento y con múltiples fracasos a dietas previas.
Pero…
- Conservación anatómica: No se altera el circuito del intestino delgado ni la absorción natural de los nutrientes esenciales.
- Control del apetito: Al extirparse el fondo gástrico, se reduce drásticamente la producción de grelina (hormona del hambre).
- Menos suplementación: Al no generar malabsorción, el riesgo de déficits vitamínicos graves es menor y no siempre exige suplementos masivos de por vida.
Contras:
- Efecto sobre el reflujo: Puede provocar o empeorar notablemente el reflujo gastroesofágico crónico y la acidez.
- Vulnerabilidad al picoteo: Es menos eficaz a largo plazo si el paciente consume habitualmente dulces, harinas refinadas o alimentos líquidos hipercalóricos, ya que estos pasan fácilmente por el tubo
- Irreversibilidad: Al implicar la extirpación y extracción de una gran porción del órgano, es una cirugía definitiva.
- Alta efectividad metabólica: Excelente control y remisión precoz de comorbilidades graves como la Diabetes Mellitus Tipo 2 y la hipertensión.
- Freno mecánico al azúcar: Produce el síndrome de dumping (mareos, náuseas o sudoración si se ingieren azúcares refinados rápidos), actuando como un freno conductual muy efectivo para pacientes dulceros.
- Cura el reflujo: Es el tratamiento de elección si el paciente obeso ya padece reflujo grave previo.
Contras:
- Suplementación estricta: Al puentear parte del intestino, es obligatoria la toma de vitaminas y minerales de por vida para evitar anemias o descalcificaciones así como realizar controles de por vida.
- Complejidad y riesgo de úlceras: Al requerir múltiples suturas y uniones internas (anastomosis), aumenta la probabilidad técnica de fístulas, obstrucciones intestinales o úlceras en las uniones.
Pros:
- Máxima pérdida de peso: Es la técnica que reporta mayor porcentaje de pérdida de peso total y la menor tasa de recuperación del peso a los 10 años.
- Tratamiento de la Super obesidad: Altamente resolutiva para pacientes con IMC > 50 o con un síndrome metabólico severo refractario.
Contras:
- Déficits nutricionales críticos: Exige un seguimiento médico y analítico sumamente riguroso debido al alto riesgo de desnutrición proteica y carencia de vitaminas liposolubles (A, D, E, K).
- Secuelas digestivas incómodas: Los pacientes suelen presentar de forma crónica un aumento en el número de deposiciones, tendencia a la diarrea, heces blandas y flatulencias con olor fétido ante la ingesta de grasas.
Me he operado de cirugía de la obesidad ¿ Y ahora?
Bueno pues debes de saber que la progresión de alimentos debe de ser gradual y progresiva, aumentando las texturas de forma paulatina y respetando ciertos tiempos para que cicatrice la zona. Es por ello que ya desde el hospital habrás iniciado una dieta con infusiones, luego con caldos y es posible que hayas llegado hasta los purés.
Posteriormente es conveniente seguir yendo a consulta con un Dietista – Nutricionista especializado por diferentes motivos:
- Para vigilar la reintroducción dietética (factor fundamental)
- Para asegurarse de que no se producen déficits a través de la dieta
- Para supervisar los efectos secundarios.
La figura del Dietista Nutricionista es clave en la postcirugía y en la reeducación nutricional para estructurar unos hábitos fuertes!! te has sometido a un proceso quirúgico y si no se modifica de forma consistente los hábitos alimentarios y los estilos de vida, lo que dice la evidencia es que una de cada dos personas habrá recuperado el peso perdido a los cinco años.
¿Por qué se produce esta recuperación del peso?
Pues porque la mayoría de los pacientes cansados de hacer dietas a lo largo de su vida, externalizan el éxito de su proceso a la cirugía, no se dan cuenta que la clave no es que ahora vaya a comer menos, sino que aquello que vaya a comer no tenga la densidad calórica adecuada como para hacerme recuperar el peso.
Estos pacientes tienen en lugar de estómago un pequeño reservorio que se llena con pequeñas cantidades de comida, pero y si a pesar de esto elijo platos que activen mi sistema de recompensa cerebral o platos muy densos «calóricamente hablando» y a pesar de que mi estómago me diga !Para de comer¡ yo decido seguir comiendo, ¿y si te dijera que con discretas supervisiones y algunas sugerencias voy a conseguir que disfrutes la comida y que aumentes tu masa muscular, tan sólo escuchando a tu cuerpo?
El objetivo de una cirugía de la obesidad no es que bajes de peso durante cinco años, es que comiences desde cero a estructurar un estilo de vida con el cuál puestas coexistir siempre manteniendo el peso. Y mejorando de forma constante la calidad de vida que la obesidad te arrebató.
Como dato final, te diré que casi una de cada dos personas que se someten a una cirugía de la obesidad recuperar parte o todo su peso perdido a los cinco años si no se produce una modificación de hábitos alimentarios y de estilo de vida para siempre. Si eres una persona candidata a someterte a una cirugía de la obesidad, recuerda que la intervención quirúrgica es la parte peligrosa del cambio, la modificación de hábitos y de estilo de vida es la parte más complicada.
Si necesitas ayuda en el Centro de Alimentación y Nutrición Moderna podemos ayudarte a reconducir tus hábitos

