
Adelgazar rápidamente se ha convertido en una necesidad validada en nuestra sociedad. Si mañana le comentas a alguien que no cabes en un pantalón o que has subido 5 kilitos este verano, seguramente esta persona te recomendará algún gurú que te promete adelgazar rápido en tiempo récord. Eso si!! Omite una parte de la información, a costa de tu salud!!
Muchos lectores que sigan este blog podrán pensar que esto que digo son paparruchadas, pero si lo piensas fríamente para mi podría NO SERLO.
Si un «nutricionista» se hace famoso porque con sus “dietas espartanas ” o con sus productos bajos en calorías” consigues un efecto milagroso de perder peso a corto plazo,¿Qué mérito tiene su éxito? Si no estás comiendo!! si además de adelgazar tú lo hace tu bolsillo!!
¿Qué interés tiene en enseñarte a comer? Este personaje sabe que EN CUANTO DEJES SU PRODUCTO volverás a antiguos malos hábitos y que a corto o a medio plazo, nuevamente volverás a subir de peso, y por lo tanto recuperarás el peso perdido con algún kilito extra de regalo ( es lo que se llama efecto rebote).
¿Por qué? Porque así nuevamente a los dos meses aparecerás por allí volviéndole a pedir un nuevo remedio para volver a adelgazar, esta vez ya no sólo será la dieta espartana y un batido détox, sino que serán pastillas, o un agua que cambia de color, sino además unas ¡pastillas quemagrasa” como si la grasa se quemase sólo tomando las pastillas que vende un gurú. Pero como reflexión te diré que si todos estos productos tuvieran el efecto que dicen tener las cifras de sobrepeso y obesidad bajarían a mínimos y sin embargo estas cifras no dejan de crecer. ALGO NO CUADRA!!!
Quién atribuye el éxito de tu cambio de hábitos a un producto y no a tu cambio de elecciones, te está vendiendo un placebo dañino, porque en este negocio del adelgazar la evidencia científica solo abala dos o tres fármacos en estudios a corto plazo que son: Ozempic, Wegovy, Trulicity, Saxenda y demás fármacos de la misma familia.
¿Y porqué digo a corto plazo?
Porque en estudios observacionales, se valoró que prácticamente 100% de los pacientes que usaron estos fármacos consiguieron perder peso. Pero ahora bien (lo que no te cuentan) al año del estudio el 50% de los estudiados que había usado el fármaco había recuperado el peso perdido. Pero a los dos años el 100% de los estudiados había recuperado el peso perdido, a diferencia de los que sólo realizaron una dieta convencional y actividad física
¿Cómo puede ser esto?
Pues a diferencia de las personas que consumían el fármaco se dedicaron a atribuir el éxito de su pérdida de peso al fármaco, una vez lo abandonaron el hambre y las ganas por alimentos hiperpalatables aparecieron lo que conllevó a la ganancia rápida de peso, porque colocaron el éxito de su proceso en el fármaco y no en su cambio de hábitos. Lo externalizaron.
Sin embargo aquellas personas que lograron su objetivo por métodos convencionales lograron mantener la pérdida de peso tras dos años de haber iniciado el proceso, porque entendieron que el cambio de hábitos dependía de ellos y no de factores externos. Huye de productos milagrosos que queman grasas, de pastillas quita hambre o de ungüentos anti-celulitis.
La única realidad es que tus malas elecciones (ya sean de productos alimentarios o bien de estilo de vida) te llevaron a tener peores elecciones y que cambiando esas elecciones disfrutando por el camino lograrás una garantía de éxito perdurable en el tiempo
